La propuesta que hermana a las provincias de Río Negro y Neuquén conmemora su noveno aniversario desde aquel agosto de 2017. Para el cierre del mes, el pozo acumulado marca un hito histórico alcanzando los $45.127.747.

Casi una década de vivencias y una costumbre arraigada que convoca a los hogares rionegrinos cada domingo a las 14 hs. El juego oficial, fruto de la labor conjunta entre ambas loterías, celebra este 27 de agosto sus nueve años de vida, consolidándose como la opción de entretenimiento favorita en todo el territorio.

La trayectoria de este producto regional inició el domingo 27 de agosto de 2017. Desde su origen, fue proyectado con una marcada impronta patagónica, buscando ser mucho más que una apuesta: una oportunidad de encuentro para las familias durante el fin de semana a través de la pantalla televisiva.

El avance ha sido imparable programa tras programa, hasta convertirse en una presencia indispensable. Hoy, las estadísticas reflejan más de 500.000 jugadas rionegrinas anuales. Desde su nacimiento, la red oficial entregó más de novecientas líneas e igual cantidad de bingos mayores, sin contar los múltiples incentivos especiales.

En su recorrido, la propuesta diversificó sus atractivos con sorteos que superaron el efectivo. Autos, camionetas, motos, artículos para el hogar y dispositivos tecnológicos protagonizaron ediciones especiales que renovaron la ilusión y la esperanza en cada rincón de Río Negro.

La esencia del Patagonia Telebingo radica en su gran alcance territorial, permitiendo que domingo tras domingo la suerte se distribuya de manera equitativa entre diversas localidades de las dos provincias hermanas.

La celebración de este año cuenta con un atractivo único: el domingo 30 de agosto se sorteará el acumulado más importante desde su creación, una cifra que asciende a los $45.127.747.

A nueve años de su debut, el clásico juego preserva su capacidad de unir a la comunidad frente al televisor. La emoción por cada bolilla y la expectativa por cantar victoria siguen atravesando la región, mientras los rionegrinos aguardan que la fortuna vuelva a golpear a su puerta.